OPERA PRIMA
Yherdyn Peña
Tu rostro emerge
entre pasillos y jardines.
Tu incansable sonrisa
se impone por encima
del agotamiento y la desventura.
Tu etérea mirada
eleva a los confines de la
dulzura
esta acidez que me mata
y que termina
dejando de lado
a quienes me rodean.
Esas palabras tuyas
tan cargadas
de una sinceridad
que cruza la línea
entre la crueldad
y la redención me atrapan.
Tu desinterés
es la llave que cierra
mi ilusión
y que me entrampa
en el desazón.
Al final de cada jornada
me encuentro
interrogándome
cómo hacer
para conquistar su mirada.
Y cada mañana
me despierto
con la torpeza de creer
que he hallado la respuesta
para culminar de nuevo
en una dulce decepción.
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