EMEVERICK
(Yherdyn Peña)
Galópodos inconsecuentes
con las flores del paisaje
de atardeceres naranja amarillentos,
ensombrecen a los Alípidos
juguetones de los bosques
de árboles cimarrones
que se empeñan en morir de pie
con la mirada infatigable
elevada al cielo.
Los Triglófilos,
seres mitad bandoleros
y eternamente románticos
seducen a las vítreas
Venus de los lagos
despojándolas de su virginal
condición de diosas.
Entretanto los inocentes
Casiólifos con su mirar perdido
te interrogan sobre tus manos
y la falta de caricias en tu cuerpo,
te cuentan de cómo las huellas
del placer se han borrado de tu aliento.
Y te explican que,
aunque los Poliótilos se hallan
deseosos de tu perdición
ese corazón salvaje
que galopa
dentro de ti,
irá en
pos de Emeverick
en sus ardores y te enloqueció
al dejarte en libertad.
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