Segundo Delirio
I
Ayer recorrí las calles
y bajo las sombras
de los decrépitos edificios
se ofertaba el sexo,
se cambiaba por migas de pan
o cuatro monedas más que
llevar el bolsillo.
Pero en esas mismas calles
no encontré ni una pizca de amor
ni una pizca.
II
Qué distancia
separa a un canto
de un llanto.
Cuando no nos hallábamos
al borde de la tristeza y la derrota.
Quién alberga la dicha
y quien la esconde
en los murmullos
que surcan el aire.
Por qué no la libera…
Por qué.
III
¡Por Dios!
¿Cuál Dios?
Quiero rasgar mis ataduras
Y condenarme a la libertad
del silencio
de la no- existencia.
Que me cobije la muerte
en su manto de adioses
Que me acobije.
IV
Brindo con la soledad
en la copa de la inmensidad
Sorbemos las últimas gotas
que nos quedan de vida.
Tal vez me quede menos
que a la misma soledad
Tal vez.

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