viernes, 8 de enero de 2016

Primer Delirio

Yherdyn Peña

Uno, dos, tres…
Luz, arco iris, rosa.
Lluvia que emerge de las piedras.
Muere un niño, nace un anciano, el llanto de la esposa,
La risa de la madre.
Uno, dos, tres… Gotas de sangre
La paz crece,
Desesperación, gritos,
Imploran la guerra.
Se deshojan los sueños
Los pétalos son pisoteados.
Un marino
Dos lesbianas
Tres deseos
Una marcha
Dos razones
Tres pasiones.
Lo profundo del mar
La locura, lo insípido
El dolor, la ruptura
El amor.
Lo que fue
Lo que pudo ser
Lo que nunca será.
Me levanto de mi cama
Y comienzo a dormir
Recorro calles
Autobuses
Edificios de cartón
Viejos decrépitos
Prostitutas jugando con el deseo.
Viejas puritanas ¡Hipócritas!
Sexo
Mentiras fangosas
Un mil, dos mil, tres mil personas
Revolcándose gustosas.
El jinete de otros tiempos
Un niño enjuga su llanto
¡El mundo está perdido!
¡Sordos!  ¡Cerdos!
Grito y me ahogo
Resucito y vuelvo a morir
Me llaman
Me rezan
¡Déjenme en paz!
Uno, dos, tres…
Paja y nada más
Uno, dos, tres…

 Ya nunca podre despertar.

miércoles, 6 de enero de 2016

Una Bala… Una Rosa
Yherdyn Peña

Esas calles que jamás pisaremos ni tú ni yo, esas calles de rojo encendido.
De luto y de fiesta, de combate y amor.
De luchas y gozos… ya no serán las mismas.
Tampoco seremos los mismos, mi hermano.
Que desgraciados nos han vuelto
Que imperdonables es enfrentarnos
Siendo tan queridos…siendo tan hermanos.
Siendo tan distintos siendo tan iguales.
Con un pasado tan glorioso.
Con unas mismas tristezas.
Es una bala y una rosa.
Es el odio y es el querer.
…Es una bala y una rosa.
Son los de siempre contra los de nunca.
Son los aterradores contra la inconciencia.
Quienes tienen las armas, violando a quienes apenas han tenido la vida.
Los corruptores de voluntades rompiendo los sueños y las esperanzas
Somos tú y yo hermano, deseando aire, somos la risa, somos el sueño
Que tanto detestan y entregamos  a manos abiertas.
Aunque ya no seamos los mismos seguimos siendo tú y yo tratando de hacer del mundo el mundo por hacer…
Tú y yo de manos tomadas.
Un buen día tomamos las armas en trincheras tan opuestas
Con armas tan iguales… hermano.
Y un buen día fuimos a parar a una fosa como tantos otros que reposan con mirada hacia el cielo que dan la impresión que se preguntan:
¿Qué ha pasado… mi hermano?
Las sabandijas se alimentan de nosotros
Mientras tú y yo esperábamos por más hermanos

Que vendrían a descansar un reposo obligado.
Amargo Incensario
Yherdyn Peña

El corazón enardecido
relampaguea en ráfagas fulminantes.
En brisas envenenadas de
gases tan mortíferos como el olvido.
Adiós,
Cristos crucificados,
mártires de los mil pecados.
Adiós os digo,
más no me marcho.
Y tan sólo sentencio
que de la sangre fratricida
con las que ahogamos las penas en el ayer,
en el hoy y en el mañana
nos veremos hasta el cuello.

La Isla y la Soledad
Yherdyn Peña

He construido una isla en el sol,
que no conoce
de sombras
ni de amaneceres,
ni de atardeceres,
ni de noches miedosas.
He construido una sola isla en el sol,
que no sabe de frio,
que tampoco sabe de sueños.
He construido una isla en el sol
que no sabe de llanto,
pero tampoco de lluvia.
Y he dejado mi isla en el sol
para volver con mi gente

y hacer del mundo un mundo mejor.
Viejo
Yherdyn Peña
Se escurre mirando
los viejos balcones
carcomidos
por el tiempo
como su propia cara.
Ya las sombras no le siguen
los cansados pasos de sombra
de las sombras.
Ya los años no le alcanzan
para contar la vida
que soñó y no lo dejaron vivir.
Ya no hay lágrimas que soslayen
su verdad desvencijada
por la atrocidad del tiempo.
Ya su vida no es la vida.
es un manojo de recuerdos
enmudecidos por el abandono.