¿Un adiós?
Yherdyn Peña
Cómo decir adiós
cuando aún tu cuerpo
me invita a quedarme.
Cómo decir adiós
si tu labios y mis labios
se convocan a cada instante.
Cómo decir adiós
cuando nuestros recuerdos
se convocan de manera tan cotidiana.
Cómo quieres que te diga adiós
si mis sueños van en pos de ti
y los tuyos nunca me evaden.
Cómo quieres que parta
si nos espanta tanto
esa distancia que nos separa.
Cómo pretendes que diga adiós
cuando tu mirar me atrapa
y me seduce hasta la perdición.
Cómo decir adiós
cuándo ambos lo sabemos imposible
y somos refugio del otro.
Cómo decir adiós
sin que ello implique mi perdición
y mi más duro juicio.
Pero si aún así lo deseas...
pues me resigno y me entrego
al dolor
a la soledad
a la tristeza
a la amargura
y sobre todo al olvido.
Adiós, olvido y muerte
son los únicos compañeros
inseparables e irreductibles.
Adiós pues.
Adiós siempre.
Aunque sepamos que es
el más absurdo de los engaños
y el mayor maltrato autoinfrigido.
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