miércoles, 2 de abril de 2014




Hipocresía
                        Yherdyn Peña

Deslizo mi mano por la mesa, una humeante taza de café
espera por mis labios.
La computadora frente a mí
espera por mis dedos para que le indiquen qué escribir.
Tiemblo de emoción sin saber por qué.
Dirijo lentamente la taza
hasta mi rostro, queda suspendida
frente a mí.
La palabra libertad revienta contra
los chorreados cristales de mi ventana.
Sucumbo ante el deleitoso sabor de mi café.
Doy un par de sorbos y me dedico a escribir contra la opresión.
Afuera se oyen disparos,
Gritos, sirenas… el olor de mi café
da paso al olor de plástico
y basura quemada.
 Me levanto…
Definitivamente la noche
estaba caliente,
enciendo el aire acondicionado y retomo la hoja entre
mis manos y noto
que la tengo en blanco.
No he podido escribir
ni una palabra, no hay nada
que inspire mi pensar.
Me dirijo hasta el closet
y saco mi pijama,
tal vez en mis sueños
ocurra algo digno de contar.
Algo que realmente
pueda interesar al lector.
… hasta mañana.





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