miércoles, 2 de abril de 2014




Hipocresía
                        Yherdyn Peña

Deslizo mi mano por la mesa, una humeante taza de café
espera por mis labios.
La computadora frente a mí
espera por mis dedos para que le indiquen qué escribir.
Tiemblo de emoción sin saber por qué.
Dirijo lentamente la taza
hasta mi rostro, queda suspendida
frente a mí.
La palabra libertad revienta contra
los chorreados cristales de mi ventana.
Sucumbo ante el deleitoso sabor de mi café.
Doy un par de sorbos y me dedico a escribir contra la opresión.
Afuera se oyen disparos,
Gritos, sirenas… el olor de mi café
da paso al olor de plástico
y basura quemada.
 Me levanto…
Definitivamente la noche
estaba caliente,
enciendo el aire acondicionado y retomo la hoja entre
mis manos y noto
que la tengo en blanco.
No he podido escribir
ni una palabra, no hay nada
que inspire mi pensar.
Me dirijo hasta el closet
y saco mi pijama,
tal vez en mis sueños
ocurra algo digno de contar.
Algo que realmente
pueda interesar al lector.
… hasta mañana.







Amargo Incensario
                                                                       Yherdyn Peña

El corazón enardecido
relampaguea en ráfagas fulminantes.
En brisas envenenadas de
gases tan mortíferos como el olvido.
Adiós,
Cristos crucificados,
mártires de los mil pecados.
Adiós os digo,
más no me marcho.
Y tan sólo sentencio
que de la sangre fraticida
con las que ahogamos las penas en el ayer,
en el hoy y en el mañana
nos veremos hasta el cuello.


La Isla y la Soledad
                                               Yherdyn Peña

He construido una isla en el sol,
Que no conoce
de sombras
ni de amaneceres,
ni de atardeceres,
ni de noches miedosas.
He construido una sola isla en el sol,
que no sabe de frio,
que tampoco sabe de sueños.
He construido una isla en el sol
que no sabe de llanto,
Pero tampoco de lluvia.
Y he dejado mi isla en el sol
para volver con mi gente
y hacer del mundo un mundo mejor.