Una Bala… Una Rosa
Yherdyn Peña (en abril de 2002)
Esas calles que jamás
pisaremos ni tú ni yo, esas calles de rojo encendido.
De luto y de fiesta,
de combate y amor.
De luchas y gozos… ya
no serán las mismas.
Tampoco seremos los
mismos, mi hermano.
Que desgraciados nos
han vuelto
Que imperdonables es
enfrentarnos
Siendo tan queridos…siendo
tan hermanos.
Siendo tan distintos
siendo tan iguales.
Con un pasado tan
glorioso.
Con unas mismas
tristezas.
Es una bala y una
rosa.
Es el odio y es el
querer.
…Es una bala y una
rosa.
Son los de siempre
contra los de nunca.
Son los aterradores contra
la inconciencia.
Quienes tienen las
armas, violando a quienes apenas han tenido la vida.
Los corruptores de
voluntades rompiendo los sueños y las esperanzas
Somos tú y yo
hermano, deseando aire, somos la risa, somos el sueño
que tanto detestan y
entregamos a manos abiertas.
Aunque ya no seamos
los mismos seguimos siendo tú y yo tratando de hacer del mundo el mundo por
hacer…
Tú y yo de manos
tomadas.
Un buen día tomamos
las armas en trincheras tan opuestas
Con armas tan
iguales… hermano.
Y un buen día fuimos
a parar a una fosa como tantos otros que reposan con mirada hacia el cielo que
dan la impresión que se preguntan:
¿Qué ha pasado… mi
hermano?
Las sabandijas se
alimentan de nosotros
Mientras tú y yo
esperábamos por más hermanos
que vendrían a descansar
un reposo obligado.
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