Señora…
Sepa usted que la ansío
que anhelo su cuerpo
su sonrisa etérea
su sutil mirada
sus caricias
que hacen vibrar
cada fibra de mi cuerpo…
quiero saberla
entera y absolutamente mía.
La sueño entre mis sábanas
fundiendo su sudor con el mío
su cuerpo entero
su alma toda…
y luego, en el silencio
de la noche oscura
me sumerjas en tus cuidados
y derrames la luz de sus sueños
para soñar con ella
un mundo nuevo
en el que nos perdemos
usted y yo
soterrados, clandestinos
y entregados al deseo
una y otra y otra vez…
